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August 14

SUPER WAU....NACIÓ MÍ NIETA!!!!

Hola...Hola!!! cóm están? tengo muchas cosas que platicarles....muchas.
Deseo compartirles mi alegría, soy abuela por primera vez.
Y es un regalo maravilloso que me ha dado Dios y la vida...increiblemente bello!!!
Solo que...mmm..recíen empiezo a escribirles y ya me están llamando,
ya saben mi hija solicita mi presencia.
Me perdonan..? regreso para compartirles ésta gran experiencia.
Besos.
August 10

CANTAR DE LOS CANTARES


DE SALOMÓN


Capítulo 1

 

1:1 Cantar de los cantares, el cual es de Salomón.


1:2 ¡Oh, si él me besara con besos de su boca! 

 Porque mejores son tus amores que el vino. 
1:3 A más del olor de tus suaves ungüentos, 

Tu nombre es como ungüento derramado; 
Por eso las doncellas te aman. 
1:4 Atráeme; en pos de ti correremos. 
El rey me ha metido en sus cámaras; 
Nos gozaremos y alegraremos en ti; 
Nos acordaremos de tus amores más que del vino; 
Con razón te aman. 

1:7 Hazme saber, oh tú a quien ama mi alma, 
Dónde apacientas, dónde sesteas al mediodía; 
Pues ¿por qué había de estar yo como errante 
Junto a los rebaños de tus compañeros? 
1:8 Si tú no lo sabes, oh hermosa entre las mujeres, 
Ve, sigue las huellas del rebaño, 
Y apacienta tus cabritas junto a las cabañas de los pastores.

 

 

1:9 A yegua de los carros de Faraón 
Te he comparado, amiga mía. 
1:10 Hermosas son tus mejillas entre los pendientes, 
Tu cuello entre los collares. 
1:11 Zarcillos de oro te haremos, 
Tachonados de plata. 
1:12 Mientras el rey estaba en su reclinatorio, 
Mi nardo dio su olor. 
1:13 Mi amado es para mí un manojito de mirra, 
Que reposa entre mis pechos. 
1:14 Racimo de flores de alheña en las viñas de En-gadi 


Es para mí mi amado. 


1:15 He aquí que tú eres hermosa, amiga mía;
He aquí eres bella; tus ojos son como palomas.

 
1:16 He aquí que tú eres hermoso, amado mío, y dulce; 
Nuestro lecho es de flores. 
1:17 Las vigas de nuestra casa son de cedro, 
Y de ciprés los artesonados. 

 

 

Capítulo 2

2:1 Yo soy la rosa de Sarón, 
Y el lirio de los valles. 
2:2 Como el lirio entre los espinos, 
Así es mi amiga entre las doncellas. 


2:3 Como el manzano entre los árboles silvestres, 
Así es mi amado entre los jóvenes; 
Bajo la sombra del deseado me senté, 
Y su fruto fue dulce a mi paladar. 
2:4 Me llevó a la casa del banquete, 
Y su bandera sobre mí fue amor. 
2:5 Sustentadme con pasas, confortadme con manzanas; 
Porque estoy enferma de amor


2:6 Su izquierda esté debajo de mi cabeza, 
Y su derecha me abrace. 


2:7 Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusalén, 
Por los corzos y por las ciervas del campo, 
Que no despertéis ni hagáis velar al amor, 
Hasta que quiera. 


2:8 ¡La voz de mi amado!

He aquí él viene 
Saltando sobre los montes, 
Brincando sobre los collados. 
2:9 Mi amado es semejante al corzo, 
O al cervatillo. 
Helo aquí, está tras nuestra pared, 
Mirando por las ventanas, 
Atisbando por las celosías. 


2:10 Mi amado habló, y me dijo: 
Levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y ven. 
2:11 Porque he aquí ha pasado el invierno, 
Se ha mudado, la lluvia se fue; 
2:12 Se han mostrado las flores en la tierra, 
El tiempo de la canción ha venido, 
Y en nuestro país se ha oído la voz de la tórtola. 
2:13 La higuera ha echado sus higos, 
Y las vides en cierne dieron olor; 


Levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y ven. 
2:14 Paloma mía, que estás en los agujeros de la peña, en lo escondido de escarpados parajes, 
Muéstrame tu rostro, hazme oír tu voz; 
Porque dulce es la voz tuya, y hermoso tu aspecto. 


2:15 Cazadnos las zorras, las zorras pequeñas, que echan a perder las viñas; 
Porque nuestras viñas están en cierne. 


2:16 Mi amado es mío, y yo suya; 


El apacienta entre lirios. 
2:17 Hasta que apunte el día, y huyan las sombras, 
Vuélvete, amado mío; sé semejante al corzo, o como el cervatillo 
Sobre los montes de Beter.

  

Capítulo 3

3:1 Por las noches busqué en mi lecho al que ama mi alma; 
Lo busqué, y no lo hallé. 
3:2 Y dije: Me levantaré ahora, y rodearé por la ciudad; 
Por las calles y por las plazas 
Buscaré al que ama mi alma;
Lo busqué, y no lo hallé. 
3:3 Me hallaron los guardas que rondan la ciudad, 
Y les dije: ¿Habéis visto al que ama mi alma? 
3:4 Apenas hube pasado de ellos un poco, 
Hallé luego al que ama mi alma; 
Lo así, y no lo dejé, 


Hasta que lo metí en casa de mi madre, 
Y en la cámara de la que me dio a luz. 


3:5 Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusalén, 
Por los corzos y por las ciervas del campo, 
Que no despertéis ni hagáis velar al amor, 
Hasta que quiera. 

 

3:6 ¿Quién es ésta que sube del desierto como columna de humo, 
Sahumada de mirra y de incienso 
Y de todo polvo aromático? 
3:7 He aquí es la litera de Salomón; 
Sesenta valientes la rodean, 
De los fuertes de Israel. 
3:8 Todos ellos tienen espadas, diestros en la guerra;
Cada uno su espada sobre su muslo, 
Por los temores de la noche. 
3:9 El rey Salomón se hizo una carroza 
De madera del Líbano. 
3:10 Hizo sus columnas de plata, 
Su respaldo de oro, 
Su asiento de grana, 
Su interior recamado de amor 
Por las doncellas de Jerusalén. 


3:11 Salid, oh doncellas de Sion, y ved al rey Salomón 
Con la corona con que le coronó su madre en el día de su desposorio, 
Y el día del gozo de su corazón.

 

  

Capítulo 4

 4:1 He aquí que tú eres hermosa, amiga mía; he aquí que tú eres hermosa; 
Tus ojos entre tus guedejas como de paloma; 
Tus cabellos como manada de cabras 
Que se recuestan en las laderas de Galaad. 
4:2 Tus dientes como manadas de ovejas trasquiladas, 
Que suben del lavadero, 
Todas con crías gemelas, 
Y ninguna entre ellas estéril. 
4:3 Tus labios como hilo de grana, 
Y tu habla hermosa; 
Tus mejillas, como cachos de granada detrás de tu velo. 
4:4 Tu cuello, como la torre de David, edificada para armería; 
Mil escudos están colgados en ella, 
Todos escudos de valientes. 
4:5 Tus dos pechos, como gemelos de gacela, 
Que se apacientan entre lirios. 
4:6 Hasta que apunte el día y huyan las sombras, 
Me iré al monte de la mirra, 
Y al collado del incienso. 
4:7 Toda tú eres hermosa, amiga mía, 
Y en ti no hay mancha. 
4:8 Ven conmigo desde el Líbano, oh amada mía; 
Ven conmigo desde el Líbano. 
Mira desde la cumbre de Amana, 
Desde la cumbre de Senir y de Hermón, 
Desde las guaridas de los leones, 
Desde los montes de los leopardos. 
4:9 Prendiste mi corazón, hermana, esposa mía; 
Has apresado mi corazón con uno de tus ojos, 
Con una gargantilla de tu cuello. 
4:10 ¡Cuán hermosos son tus amores, hermana, esposa mía! 
¡Cuánto mejores que el vino tus amores, 
Y el olor de tus ungüentos que todas las especias aromáticas!
4:11 Como panal de miel destilan tus labios, oh esposa; 
Miel y leche hay debajo de tu lengua; 
Y el olor de tus vestidos como el olor del Líbano. 
4:12 Huerto cerrado eres, hermana mía, esposa mía; 
Fuente cerrada, fuente sellada. 
4:13 Tus renuevos son paraíso de granados, con frutos suaves, 
De flores de alheña y nardos; 
4:14 Nardo y azafrán, caña aromática y canela, 
Con todos los árboles de incienso; 
Mirra y áloes, con todas las principales especias aromáticas. 
4:15 Fuente de huertos, 
Pozo de aguas vivas, 
Que corren del Líbano. 
4:16 Levántate, Aquilón, y ven, Austro; 
Soplad en mi huerto, despréndanse sus aromas. 


Venga mi amado a su huerto, 
Y coma de su dulce fruta. 
 

Capítulo 5

 5:1 Yo vine a mi huerto, oh hermana, esposa mía; 
He recogido mi mirra y mis aromas; 
He comido mi panal y mi miel, 
Mi vino y mi leche he bebido. 
Comed, amigos; bebed en abundancia, oh amados. 

El tormento de la separación 

 

5:2 Yo dormía, pero mi corazón velaba. 
Es la voz de mi amado que llama: 
Abreme, hermana mía, amiga mía, paloma mía, perfecta mía, 
Porque mi cabeza está llena de rocío, 
Mis cabellos de las gotas de la noche. 
5:3 Me he desnudado de mi ropa; ¿cómo me he de vestir? 
He lavado mis pies; ¿cómo los he de ensuciar? 
5:4 Mi amado metió su mano por la ventanilla, 
Y mi corazón se conmovió dentro de mí. 
5:5 Yo me levanté para abrir a mi amado, 
Y mis manos gotearon mirra, 
Y mis dedos mirra, que corría 
Sobre la manecilla del cerrojo. 
5:6 Abrí yo a mi amado; 
Pero mi amado se había ido, había ya pasado; 
Y tras su hablar salió mi alma. 
Lo busqué, y no lo hallé; 
Lo llamé, y no me respondió. 
5:7 Me hallaron los guardas que rondan la ciudad; 
Me golpearon, me hirieron; 
Me quitaron mi manto de encima los guardas de los muros. 
5:8 Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusalén, si halláis a mi amado, 
Que le hagáis saber que estoy enferma de amor. 

 

 

5:9 ¿Qué es tu amado más que otro amado, 
Oh la más hermosa de todas las mujeres? 
¿Qué es tu amado más que otro amado, 
Que así nos conjuras? 


5:10 Mi amado es blanco y rubio, 
Señalado entre diez mil. 
5:11 Su cabeza como oro finísimo; 
Sus cabellos crespos, negros como el cuervo. 
5:12 Sus ojos, como palomas junto a los arroyos de las aguas, 
Que se lavan con leche, y a la perfección colocados. 
5:13 Sus mejillas, como una era de especias aromáticas, como fragantes flores; 
Sus labios, como lirios que destilan mirra fragante. 
5:14 Sus manos, como anillos de oro engastados de jacintos; 
Su cuerpo, como claro marfil cubierto de zafiros. 
5:15 Sus piernas, como columnas de mármol fundadas sobre basas de oro fino; 
Su aspecto como el Líbano, escogido como los cedros. 
5:16 Su paladar, dulcísimo, y todo él codiciable. 


Tal es mi amado, tal es mi amigo, 
Oh doncellas de Jerusalén. 

 

 

Capítulo 6

 6:1 ¿A dónde se ha ido tu amado, oh la más hermosa de todas las mujeres? 
¿A dónde se apartó tu amado, 
Y lo buscaremos contigo? 


6:2 Mi amado descendió a su huerto, a las eras de las especias, 
Para apacentar en los huertos, y para recoger los lirios. 


6:3 Yo soy de mi amado, y mi amado es mío;


El apacienta entre los lirios. 
6:4 Hermosa eres tú, oh amiga mía, como Tirsa; 
De desear, como Jerusalén; 
Imponente como ejércitos en orden. 
6:5 Aparta tus ojos de delante de mí, 
Porque ellos me vencieron. 
Tu cabello es como manada de cabras 
Que se recuestan en las laderas de Galaad. 
6:6 Tus dientes, como manadas de ovejas que suben del lavadero, 
Todas con crías gemelas, 
Y estéril no hay entre ellas. 
6:7 Como cachos de granada son tus mejillas 
Detrás de tu velo. 
6:8 Sesenta son las reinas, y ochenta las concubinas, 
Y las doncellas sin número; 
6:9 Mas una es la paloma mía, la perfecta mía; 
Es la única de su madre, 
La escogida de la que la dio a luz. 
La vieron las doncellas, y la llamaron bienaventurada; 
Las reinas y las concubinas, y la alabaron. 
6:10 ¿Quién es ésta que se muestra como el alba, 
Hermosa como la luna, 
Esclarecida como el sol, 
Imponente como ejércitos en orden? 
6:11 Al huerto de los nogales descendí 
A ver los frutos del valle, 
Y para ver si brotaban las vides, 
Si florecían los granados. 
6:12 Antes que lo supiera, mi alma me puso 
Entre los carros de Aminadab. 
6:13 Vuélvete, vuélvete, oh sulamita; 
Vuélvete, vuélvete, y te miraremos. 
¿Qué veréis en la sulamita? 
Algo como la reunión de dos campamentos. 

 

Capítulo 7

 7:1 ¡Cuán hermosos son tus pies en las sandalias, 
Oh hija de príncipe! 
Los contornos de tus muslos son como joyas, 
Obra de mano de excelente maestro. 
7:2 Tu ombligo como una taza redonda 
Que no le falta bebida. 
Tu vientre como montón de trigo 
Cercado de lirios. 
7:3 Tus dos pechos, como gemelos de gacela. 
7:4 Tu cuello, como torre de marfil; 
Tus ojos, como los estanques de Hesbón junto a la puerta de Bat-rabim; 
Tu nariz, como la torre del Líbano, 
Que mira hacia Damasco. 
7:5 Tu cabeza encima de ti, como el Carmelo; 
Y el cabello de tu cabeza, como la púrpura del rey 
Suspendida en los corredores.
7:6 ¡Qué hermosa eres, y cuán suave, 
Oh amor deleitoso! 
7:7 Tu estatura es semejante a la palmera, 
Y tus pechos a los racimos. 
7:8 Yo dije: Subiré a la palmera, 
Asiré sus ramas. 
Deja que tus pechos sean como racimos de vid, 
Y el olor de tu boca como de manzanas, 
7:9 Y tu paladar como el buen vino, 
Que se entra a mi amado suavemente, 
Y hace hablar los labios de los viejos. 


7:10 Yo soy de mi amado, 
Y conmigo tiene su contentamiento. 


7:11 Ven, oh amado mío, salgamos al campo, 
Moremos en las aldeas. 
7:12 Levantémonos de mañana a las viñas; 
Veamos si brotan las vides, si están en cierne, 
Si han florecido los granados; 
Allí te daré mis amores. 
7:13 Las mandrágoras han dado olor, 
Y a nuestras puertas hay toda suerte de dulces frutas, 
Nuevas y añejas, que para ti, oh amado mío, he guardado.

 

Capítulo 8 

8:1 ¡Oh, si tú fueras como un hermano mío 
Que mamó los pechos de mi madre! 
Entonces, hallándote fuera, te besaría, 
Y no me menospreciarían. 
8:2 Yo te llevaría, te metería en casa de mi madre; 
Tú me enseñarías, 
Y yo te haría beber vino 
Adobado del mosto de mis granadas. 
8:3 Su izquierda esté debajo de mi cabeza, 
Y su derecha me abrace. 


8:4 Os conjuro, oh doncellas de Jerusalén, 
Que no despertéis ni hagáis velar al amor, 
Hasta que quiera. 

 

8:5 ¿Quién es ésta que sube del desierto, 
Recostada sobre su amado? 
Debajo de un manzano te desperté; 
Allí tuvo tu madre dolores, 
Allí tuvo dolores la que te dio a luz. 
8:6 Ponme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre tu brazo; 
Porque fuerte es como la muerte el amor; 
Duros como el Seol los celos; 
Sus brasas, brasas de fuego, fuerte llama. 
8:7 Las muchas aguas no podrán apagar el amor, 
Ni lo ahogarán los ríos. 


Si diese el hombre todos los bienes de su casa por este amor, 
De cierto lo menospreciarían. 


8:8 Tenemos una pequeña hermana, 
Que no tiene pechos; 
¿Qué haremos a nuestra hermana 
Cuando de ella se hablare? 
8:9 Si ella es muro, 
Edificaremos sobre él un palacio de plata; 
Si fuere puerta, 
La guarneceremos con tablas de cedro. 
8:10 Yo soy muro, y mis pechos como torres, 
Desde que fui en sus ojos como la que halla paz. 
8:11 Salomón tuvo una viña en Baal-hamón, 
La cual entregó a guardas, 
Cada uno de los cuales debía traer mil monedas de plata por su fruto. 


8:12 Mi viña, que es mía, está delante de mí; 
Las mil serán tuyas, oh Salomón, 
Y doscientas para los que guardan su fruto. 
8:13 Oh, tú que habitas en los huertos, 
Los compañeros escuchan tu voz; 
Házmela oír. 


8:14 Apresúrate, amado mío, 
Y sé semejante al corzo, o al cervatillo, 
Sobre las montañas de los aromas. 

June 16

SUEÑO DE AMOR.

De sólo imaginarme que tu boca
pueda juntarse con la mía, siento
que una angustia secreta me sofoca,
y en ansias de ternura me atormento...

El alma se me vuelve toda oído;
el cuerpo se me torna todo llama
y se me agita de amores encendido,
mientras todo mi espíritu te llama.

Y después no comprendo, en la locura,
de este sueño de amor a que me entrego;
si es que corre en mis venas sangre pura,
o si en vez de la sangre corre fuego...

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Alicia Larde de Venturino,   El Salvador



June 07

LETRAS Y SUSPIROS.

"Si tu beso tiene el ardor del sol, la rosa te dará todo su perfume".

Proverbio kurdo.


 

"El beso es un mordisco que aprendió educación".

Tolis Van.


 

"Los besos son como las cerezas: uno lleva a otro".

Proverbio Italiano.


 

"La felicidad está en el corazón, no en las circunstancias".

Anónimo.


 

"El mejor momento para ser féliz es ahora".

Anónimo.


 

"La felicidad no se produce por grandes golpes de fortuna, que ocurre raras veces, sino por pequeñas ventajas que ocurren todos los días".

B. Franklin.


 

"Quienes no saben llorar con todo el corazón, tampoco saben reír".

Golda Meil.


 

"El tiempo que pasa uno riendo es tiempo que pasa con los dioses".

Proverbio Japonés.


 

"Que la alegría te acompañe. Extiende las manos y tómala cuando pase".

Carl Sandburg.

 

 

http://www.frases.org/alegria.html


"La ironía es una tristeza que no puede llorar y sonríe ."



 


 

 

May 23

QUEDA PROHIBIDO.

Queda prohibido llorar sin aprender,
levantarse un día sin saber qué hacer
y tener miedo a tus recuerdos.
 
Queda prohibido no sonreír a
los problemas, no luchar por
lo que quieres, abandonarlo
todo por miedo y no convertir
en realidad todos tus sueños.
 
Queda prohibido no demostrar
tu amor, hacer que alguien
pague tus dudas y mal humor.
 
Queda prohibido dejar a
tus amigos, no intentar
comprender lo que vivieron
juntos, llamarles sólo cuando
los necesitas.
 
Queda prohibido no ser tú
con la gente, fingir ante las personas
que no te importan,
hacerte el gracioso con tal de que te
recuerden, y olvidar a toda la gente
que te quiere.
 
Queda prohibido no hacer las cosas por
ti mismo, no creer en Dios y hacer tu
destino; tener miedo a la vida y a sus
compromisos, no vivir cada día como si
fuera el último suspiro.
 
Queda prohibido echar
a alguien de menos sin alegrarte,
olvidar sus ojos, su risa;
todo, porque sus caminos han dejado
de abrazarse, olvidar su pasado
y pagarlo con su presente.
 
Queda prohibido no intentar
comprender a las personas,
pensar que sus vidas valen
más que la tuya, no saber
que cada uno tiene su
camino y su dicha.
 
Queda prohibido no crear tu
historia, dejar de dar gracias a Dios por tu vida,
no tener un momento para la gente
que te necesita, y no comprender que lo
que la vida te da, también te lo quita.
 
Queda definitivamente prohibido no
buscar tu felicidad, no vivir tu vida con
una actitud positiva, no pensar en que
podemos ser mejores, no sentir que sin
tí...¡este mundo no es igual!
 
Autor Anónimo
.hada_generosa

Quién eres tú...?

Quien eres tú...?
sino la imagen de todo
lo que nutre
mi silencio...
May 22

EL PLACER DE VIVIR

 

La verdadera felicidad no es un ataque repentino de euforia y júbilo;

es una actitud, un estilo de vida, una filosofía personal que nos permite ir por la vida sintiéndonos satisfechos

 con nosotros mismos y con el mundo que nos rodea.

Aún cuando las circunstancias no son como yo hubiera querido,

me adapto, pero no me conformo, ya que en su capacidad de adaptación se mide la fortaleza de un ser humano,

no es como yo quiciera pero me voy a adaptar mientras cambia o cambio las situaciones.

Cuando sientas que la vida no ha sido justa contigo,

compárate con el de abajo, no con el de arriba,

compárate con el que nada tiene y verás como la vida te ha dado mucho,

disfruta intensamente la vida, has consciente los momentos que vives aprendiendo de lo bueno y de lo malo.

Piensa que durante los años que vivimos estamos aprendiendo constantemente

y ese aprendizaje nos hará cada vez más fuertes,

ama lo que hagas, pero ámalo con el corazón, dando lo mejor de ti,

has más de lo que te piden y recibirás más de lo que mereces.

Si ves el dinero como un fín batallarás para obtenerlo,

pero cuando haces tu trabajo lo mejor posible,

el dinero es una consecuencia.

La vida siempre te recompenzará el esfuerzo que hagas y más cuando no es visto.

Ponle pa´sión a la vida y además espantarás el terrible fantasma de la rutina.

No le otorgues a los demás el placer de hacerte daño,

ya que amar a una persona no significa ser vulnerable a ella,

tu puedes querer intensamente a tus padres, hermanos, amigos, pareja e hijos,

pero no tienes por que poner en sus manos tu felicidad.

Te recomiendo que rodees tu corazón con una pequeña coraza

 y no permitas que nada ni nadie le haga daño,

cuando las cosas no salgan como tu quisieras empieza por actuar y terminarás por creer.

April 29

JAIME SABINES.

Se mecen los árboles

Se mecen los árboles bajo la lluvia
tan armoniosamente
que le dan a uno ganas de ser árbol.
Bajo los truenos
y atravesados por el viento
los árboles parecen muchachas dormidas de pie
a las que el sueño del amor lleva de un lado a otro la cabeza.

Estos árboles de la ciudad, tan esbeltos y solitarios,
rodeados de casas y de alambres,
se alegran bajo la lluvia en lo alto
y son la nube misma y el cielo.

Los árboles llueven esta tarde
y la barriada toda los contempla.

Si hubiera de morir

Si hubiera de morir dentro de unos instantes, escribiría
estas sabias palabras: árbol del pan y de la miel, ruibarbo,
cocacola, zonite, cruz gamada. Y me echaría a llorar.

Uno puede llorar hasta con la palabra "excusado" si tiene ganas
de llorar.

Y esto es lo que hoy me pasa. Estoy dispuesto a perder hasta las
uñas, a sacarme los ojos y exprimirlos como limones sobre la taza
de café. ("Te convido a una taza de café con cascaritas de ojo,
corazón mío.")

Antes de que caiga sobre mi lengua el hielo del silencio, antes de
que se raje mi garganta y mi corazón se desplome como una bolsa de
cuero, quiero decirte, vida mía, lo agradecido que estoy, por este
hígado estupendo que me dejó comer todas tus rosas, el día que entré
a tu jardín oculto sin que nadie me viera.

Lo recuerdo. Me llené el corazón de diamantes -que son estrellas
caídas y envejecidas en el polvo de la tierra- y lo anduve sonando
como una sonaja mientras reía. No tengo otro rencor que el que tengo,
y eso porque pude nacer antes y no lo hiciste.

No pongas el amor en mis manos como un pájaro muerto. 

¡Si uno pudiera encontrar

¡Si uno pudiera encontrar lo que hay que decir, cuando todas
las palabras se han levantado del campo como palomas asustadas!
¡Si uno pudiera decir algo, con sólo lo que encuentra, una piedra,
un cigarro, una varita seca, un zapato! ¡Y si este decir algo fuera
una confirmación de lo que sucede; por ejemplo: agarro una silla:
estoy dando un durazno! ¡Si con sólo decir "madera", entendieras tú
que florezco; si con decir calle, o con tocar la pata de la cama,
supieras que me muero!

No enumerar, ni descifrar. Alcanzar a la vida en esa recóndita
sencillez de lo simultáneo. He aquí el rayo asomándose por la persiana,
el trueno caminando en el techo, la luz eléctrica impasible, la lluvia
sonando, los carros, el televisor, las gentes, todo lo que hace ruido,
y la piel de la cama, y esta libreta y mi estómago que me duele, y lo
que me alegra y lo que me entristece y lo que pienso, y este café
caliente bajando de mi boca adentro, en el mismo instante en que
siento frío en los pies y fumo. Para decir todo, escojo: "estoy solo",
pero me da tos y te deseo, y cierro los ojos a propósito.

Lo más profundo y completo que puede expresar el hombre no lo hace con
palabras sino con un acto: el suicidio. Es la única manera de decirlo
todo simultáneamente como lo hace la vida. Mientras tanto, hay que
conformarse con decir: esta línea es recta, o es curva, y en esta
esquina pasa esto, bajo el alero hay una golondrina muerta. Ni siquiera
es cierto que sean las seis de la tarde.
 
 
 
 

 


Imágenes para hi5

April 09

GIOCONDA BELLI.

 

AHUYENTEMOS EL TIEMPO, AMOR...

Ahuyentemos el tiempo, amor,
que ya no exista;
esos minutos largos que desfilan pesados
cuando no estás conmigo
y estás en todas partes
sin estar pero estando.
Me dolés en el cuerpo,
me acariciás el pelo
y no estás
y estás cerca,
te siento levantarte
desde el aire llenarme
pero estoy sola, amor,
y este estarte viendo
sin que estés,
me hace sentirme a veces
como una leona herida,
me retuerzo
doy vueltas
te busco
y no estás
y estás
allí
tan cerca.

 

CASTILLOS DE ARENA

¿Por qué no me dijiste que estabas construyendo
ese castillo de arena?
Hubiera sido tan hermoso
poder entrar por su pequeña puerta,
recorrer sus salados corredores,
esperarte en los cuadros de conchas,
hablándote desde el balcón
con la boca llena de espuma blanca y transparente
como mis palabras,
esas palabras livianas que te digo,
que no tienen más que el peso
del aire entre mis dientes.
Es tan hermoso contemplar el mar.
Hubiera sido tan hermoso el mar
desde nuestro castillo de arena,
relamiendo el tiempo
con la ternura
honda y profunda del agua,
divagando sobre las historias que nos contaban
cuando, niños, éramos un solo poro
abierto a la naturaleza.
Ahora el agua se ha llevado tu castillo de arena
en la marea alta.
Se ha llevado las torres,
los fosos,
la puertecita por donde hubiéramos pasado
en la marea baja,
cuando la realidad está lejos
y hay castillos de arena
sobre la playa...

 

CLARO QUE NO SOMOS UNA POMPA FÚNEBRE...

Claro que no somos una pompa fúnebre,
a pesar de todas las lágrimas tragadas
estamos con la alegría de construir lo nuevo
y gozamos del día, de la noche
y hasta del cansancio
y recogemos risa en el viento alto.

Usamos el derecho a la alegría,
a encontrar el amor
en la tierra lejana
y sentirnos dichosos
por haber hallado compañero
y compartir el pan, el dolor y la cama.

Aunque nacimos para ser felices
nos vemos rodeado de tristeza y vainas,
de muertes y escondites forzados.

Huyendo como prófugos
vemos como nos nacen arrugas en la frente
y nos volvemos serios,
pero siempre por siempre
nos persigue la risa
amarrada también a los talones
y sabemos tirarnos una buena carcajada
y ser felices en la noche más honda y más cerrada

porque estamos construidos de una gran esperanza,
de un gran optimismo que nos lleva alcanzados
y andamos la victoria colgándonos del cuello,
sonando su cencerro cada vez más sonoro
y sabemos que nada puede pasar que nos detenga
porque somos semillas
y habitación de una sonrisa íntima
que explotará
ya pronto
en las caras
de todos.

 

ESTOY VIVA COMO FRUTA MADURA...

Estoy viva
como fruta madura
dueña ya de inviernos y veranos,
abuela de los pájaros,
tejedora del viento navegante.

No se ha educado aún mi corazón
y, niña, tiemblo en los atardeceres,
me deslumbran el verde, las marimbas
y el ruido de la lluvia
hermanándose con mi húmedo vientre,
cuando todo es más suave y luminoso.

Crezco y no aprendo a crecer,
no me desilusiono,
ni me vuelvo mujer envuelta en velos,
descreída de todo, lamentando su suerte.
No. Con cada día, se me nacen los ojos del asombro,
de la tierra parida,
el canto de los pueblos,
los brazos del obrero construyendo,
la mujer vendedora con su ramo de hijos,
los chavalos alegres marchando hacia el colegio.

Si.
Es verdad que a ratos estoy triste
y salgo a los caminos,
suelta como mi pelo,
y lloro por las cosas más dulces y más tiernas
y atesoro recuerdos
brotando entre mis huesos
y soy una infinita espiral que se retuerce
entre lunas y soles,
avanzando en los días,
desenrollando el tiempo
con miedo o desparpajo,
desenvainando estrellas
para subir más alto, más arriba,
dándole caza al aire,
gozándome en el ser que me sustenta,
en la eterna marea de flujos y reflujos
que mueve el universo
y que impulsa los giros redondos de la tierra.

Soy la mujer que piensa.
Algún día
mis ojos
encenderán luciérnagas.

 

MI AMOR ES ASÍ

Mi amor es así,
como este aguacero,
rebotando contra el pavimento,
pintando de verde el campo,
tapa-cielos,
tenaz,
mójalo todo,
Se me riega por dentro
y lo siento latir en la yema de los dedos
cuando quiero tocarte
y no te tengo cerca.
Como este aguacero, amor,
me vuelvo un montón de agua entre tus brazos
ando desbocada por tu cauce
me hago arroyuelo en el pelo de tu pecho.
Así como esta lluvia,
me desbordo en palabras
para contarte todos mis quehaceres,
para meterte en todos los rincones de mi día,
en todos los aleros de mis horas.
Salto desde tus brazos,
como la lluvia que se derrama de los techos
y me duele la carne de querer prolongarte
de querer florecer la semilla en mi vientre
y darte un hijo hermoso y vital
como este invierno.

 

SIGNOS

Es el amor; tendré que ocultarme o huir.
Jorge Luis Borges

Lento,
violento,
rumoroso
temblor
de hojas
en la intrincada selva de mis espinas.
Invasión de ternura en los huesos.
Ola dulce de agua
reventándome en el fondo del pecho,
encrespándose
y volviendo a extenderse
espuma
sobre mi corazón.

Es el amor con su viento cálido,
lamiendo insistente la playa sola de mi noche.
Es el amor con su largo ropaje de algas,
enredándome el nombre, el juicio, los imposibles.
Es el amor salitre, húmedo,
descargándose contra la roca de mi ayer impávida dureza.
Es la marea subiendo lentamente
las esquinas de piedra de mis manos.
Es el espacio con su frío
y el vientre de mi madre palpitando su vida en el silencio.
Es el grupo de árboles en el atardecer,
el ocaso rojo de azul,
la luna colgada como fruta en el cielo.
Es el miedo terrible,
el pavor de abrir la puerta
y unirse a la caravana
de estrellas persiguiendo la luz
como nocturnas, erráticas mariposas.
Es la tiniebla absoluta
o la más terrible y blanca nova del Universo.
Es tu voz como soplo
o el ruido de días ignorando los rumbos de tu existencia.
Es esa palabra conjuro de todas las magias,
látigo sobre mi espalda tendida al filo del sol,
desencajando el tiempo con sus letras recónditas,
desprendida del azar y de la lógica,
loca palabra, espada,
torbellino revolviéndome tibias memorias
apaciblemente guardadas en el desván de los sueños,
estatuas que de pronto se levantan y hablan,
duendes morados saliendo de todas las flores,
silbando música de tambor de guerra,
terribles con sus largos zapatos puntudos,
burlándose de mí
que, inútilmente,
cavo tenaz, enfurecida, incapaz,
llorando en mi espanto,
esta última trinchera.

 

TE BUSCO

Sola yo, amor,
y vos quién sabe dónde;
tu recuerdo me mece como al maíz el viento
y te traigo en el tiempo,
recorro los caminos,
me río a carcajadas
y somos los dos juntos
otra vez,
junto al agua.
Y somos los dos juntos
otra vez,
bajo el cielo estrellado
en el monte, 
de noche.
Yo, amor, he aprendido a coser con tu nombre,
voy juntando mis días, mis minutos, mis horas
con tu hilo de letras.
Me he vuelto alfarera
y he creado vasijas para guardar momentos.
Me he soltado en tormenta
y trueno y lloro de rabia por no tenerte cerca,
en viento me he cambiado,
en brisa, en agua fresca
y azoto, mojo, salto
buscándote en el tiempo
de un futuro que tiene
la fuerza de tu fuerza.

 

TE VEO COMO UN TEMBLOR...

Te veo como un temblor
en el agua.
Te vas,
te venís,
y dejás anillos en mi imaginación.

Cuando estoy con vos
quisiera tener varios yo,
invadir el aire que respiras,
transformarme en un amor caliente
para que me sudés
y poder entrar y salir de vos.

Acariciarte cerebralmente
o meterme en tu corazón y explotar
con cada uno de tus latidos.

Sembrarte como un gran árbol en mi cuerpo
y cuidar de tus hojas y tu tronco,
darte mi sangre de savia
y convertirme en tierra para vos.

Siento un aliento cosquilloso
cuando estamos juntos,
quisiera convertirme en risa,
llena de gozo,
retozar en playas de ternuras
recién descubiertas,
pero que siempre presentí,
amarte, amarte
hasta que todo se nos olvide
y no sepamos quién es quién.

 

 

Y DIOS ME HIZO MUJER

Y Dios me hizo mujer,
de pelo largo,
ojos, nariz y boca de mujer.
Con curvas
y pliegues
y suaves hondonadas
y me cavó por dentro,
me hizo un taller de seres humanos.
Tejió delicadamente mis nervios
y balanceó con cuidado
el número de mis hormonas.
Compuso mi sangre
y me inyectó con ella
para que irrigara
todo mi cuerpo;
nacieron así las ideas,
los sueños,
el instinto.
Todo lo creó suavemente
a martillazos de soplidos
y taladrazos de amor,
las mil y una cosas que me hacen mujer todos los días
por las que me levanto orgullosa
todas las mañanas
y bendigo mi sexo.

 

 

YO SOY TU INDÓMITA GACELA

Yo soy tu indómita gacela,
el trueno que rompe la luz sobre tu pecho
Yo soy el viento desatado en la montaña
y el fulgor concentrado del fuego del ocote.
Yo caliento tus noches,
encendiendo volcanes en mis manos,
mojándote los ojos con el humo de mis cráteres.
Yo he llegado hasta vos vestida de lluvia y de recuerdo,
riendo la risa inmutable de los años.
Yo soy el inexplorado camino,
la claridad que rompe la tiniebla.
Yo pongo estrellas entre tu piel y la mía
y te recorro entero,
sendero tras sendero,
descalzando mi amor,
desnudando mi miedo.
Yo soy un nombre que canta y te enamora
desde el otro lado de la luna,
soy la prolongación de tu sonrisa y tu cuerpo.
Yo soy algo que crece,
algo que ríe y llora.
Yo,
la que te quiere.

 

 


 

  
Imágenes para hi5

March 18

Ashes and Snow.

ASHES AND SNOW.
 
 
"Cuando empecé Ashes and Snow en 1992, mi intención era explorar la relación entre el hombre y los animales desde dentro hacia fuera".
-Gregory Colbert
 
"Espero ver el mundo a través de los ojos de una ballena, un elefante, un manatí, un suricata o un guepardo. Sentirse asombrado por la naturaleza en todas sus formas es el alma de Ashes and Snow. He intentado dejar las ventanas y las puertas abiertas para que otras personas puedan entrar y sentir el mismo asombro que sentí yo durante cada momento de la creación del trabajo comparitdo".
 
ARTE FOTOGRAFICO DE GREGORY COLBERT.
Explora las sensibilidades poéticas de los animales en su habitat natural al interactuar con los seres humanos.
Los seres humanos se muestran como si fueran miembros de la familia de los animales y no como miembros de la familia de los hombres.
Ningunas de las  imágenes han sido digitalmente superpuestas.
 
 
LA NOVELA.
 
La novela epistolar de Colbert es una recopilación ficticia de las cartas escritas por un hombre a su esposa en el transcurso de un viaje de un año de duración.
El origen del título, Ashes and Snow, se revela en la carta del día 365.
Ashes and Snow, a Novel in Letters, fue publicada en 2004.
 
 
Experiencia MARAVILLOSA adentrarse en el BELLO MUNDO de este extraordinario artista canadiense Gregory Colbert.
 
 Me permito compartirles algunos textos de el DVD fascinante de Ashes and Snow.
 No se queden sin él vale la pena obtenerlo y disfrutarlo recreando mente y espiritu.
El Video te va llevando adentrandote a su mundo tan lleno de sesibilidad, de mágia, de poesía. Si pueden apreciarlo en persona mucho mejor!
 
  
 
 
 
 
 
 
 
 
 
"Si vienes a mí, en este momento,
los minutos se convertiran en horas..tus horas en días...
y tus días en toda una vida...."
 
 
"Lo recordarás todo
y todo será como antes.
En el comienzo del tiempo
los cielos estaban llenos de elefantes voladores".
 
 
"Desde que ardió mi casa
veo la luna con más claridad...
he contemplado todos los Edenes,
que se han desplomado en mi.
 
He visto Edenes
que tuve en mis manos,
alas que dejé escapar,
he visto promesas que no cumpli,
dolores que no alivié,
heridas que no curé,
lagrimas que no vertí,
he visto muertes que no lloré,
plegarias que no escuché,
 
Puertas que no abrí,
puertas que cerré,
amantes a las que dejé atrás,
y sueños que no víví."
 
"He visto todo cuanto se me ofrecía
y que no podía aceptar,
he visto las cartas que buscaba
pero que núnca recibí.
 
He visto cuanto podría haber sido
pero que jamás seré."
 
 
"Un elefante con la trompa erguida
es una escala hacia las estrellas.
Una ballena que emerge de la superficie del agua,
es una escala desde el fondo del mar".
 
 
"Estas imágenes son una escala
hacia mis sueños.
"Estas cartas
son la escala hacia tí".
 
 
"Es como una vieja casa
cuyas ventanas llevan años sin abrirse ,
pero ahora oigo
que las ventanas se abren...
recuerdo las gruyas
erguidas en el aire
por encima de  las nieves,
en fución del Himalaya"
 
"Puedo decirte si te estás acercando
o si te alejas más
admiro la serenidad que experimenté
al contemplar tu rostro
tal vez y ahora me pudieran
devolver tu rostro
me sería más fácil
recuperar el rostro
que yo mismo parezco haber perdido".
 
 
"PLUMA A FUEGO,
FUEGO A SANGRE,
SANGRE A HUESO,
HUESO A TUETANO,
TUETANO A CENIZA,
CENIZA A NIEVE...
CENIZA A NIEVE."
 
 
"Las ballenas no cantan
porque tengan una respuesta,
cantan porque tienen una canción".
 
 
"Lo que importa no es lo escrito en la página,
lo que importa es lo escrito en el corazón.
Así pues. Quema las cartas
y deposita sus cenizas en la nieve
en los bordes de los ríos.
Cuando llegue la primavera
y la nieve se funda
y el río crezca.
Regresa a la orilla del río
y relee mis cartas con los ojos cerrados,
deja que mis palabras y las imágenes
bañen tu cuerpo como hojas.
Relee las cartas, con la mano ahuecada en la oreja...
escucha las canciones del Edén
página... tras página...tras página..."
 
 
"Vuela por la trayectoria del ave...
vuela vuela vuela....."
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
March 14

HAIKU

"El viento de otoño
mueve la persiana de bambú
y mi corazón".
 
Ransetsu.

"La inclinada
fragancia de la rosa,
sobre la hierba".
 
Pilar Alberdi.
"Vibra el aire.
En el filo del agua
una libélula".
 
 
"Vienen las olas,
con ellas tu recuerdo;
pero se van".
 
Francisco Basallote.

"Corforme truena
los oídos del bosque
se vuelven hojas".
 
 
"Una campana
tan sólo una campana
se opone al viento".
 
Mario Benedetti.
"Brilla la luna
en el rastro reseco
del caracol".
 
Susana Benet.

"La tarde es ya
una imagen: tu mano
sobre la rosa".
 
Felipe Benitez Reyes.
"Flor de tristeza
que se abre cuando el llanto
del cielo empieza".
 
Alfredo Boni de la Vega.

"La luna nueva
ella también la mira
desde otro puerto".
 
 
"¿Es un imperio
esa luz que se apaga
o una luciérnaga?".
 
 
"LEJOS UN TRINO.
EL RUISEÑOR NO SABE
QUE TE CONSUELA".
 
 
"La vieja mano
sigue trazando versos
para el olvido".
 
Jorge Luis Borges.
"Frente al invierno
tu pura persistencia,
árbol desnudo".
 
José Cereijo.

"Un charco:
la calle inundada
de cielo".
 
Alfonso Cisneros Cox.
"En el silencio
de esa flor amarilla
perdura el canto.
 
Luis Alberto de Cuenca.

"En tus cabellos
se apaga una luciérnaga:
mi pensamiento".
 
José Dolores Frías.
"El agua limpia
de la orilla al compás
de la otra orilla".
 
Rafael García Bidó.

 
"¿Por qué sonríes?
Porque hay sol en las hojas.
¿Por qué sonríes?.